Actualmente la sociedad demanda cada vez más productos alimenticios de calidad: productos buenos, saludables y seguros. Poder garantizar la seguridad alimentaria de estos productos ante el consumidor final constituye el principal factor de confianza a la hora de escoger determinados alimentos o marcas comerciales. Por ello, cualquier acción a favor de la seguridad alimentaria no debe considerarse un coste añadido a la producción sino una acción beneficiosa para mejorar la marca de calidad del producto.

 Los apicultores somos los principales responsables de los productos que obtenemos a través de nuestra actividad. Por este motivo, y con el fin de poner a disposición de los consumidores productos de gran calidad y con la máxima garantía de seguridad alimentaria, debemos establecer una serie de autocontroles basados en la aplicación de unas medidas higiénicas de carácter general.